EL BULLY DEL PATIO QUE NUNCA CRECIÓ
Hay historias que uno creería superadas desde la primaria. Yo, por ejemplo, recuerdo perfecto a los chamacos en el recreo que me daban fregadazos nomás “por la emoción”. Pasaron los años, crecimos, maduramos, nos pedimos disculpas… incluso algunos de ellos son ahora buenos amigos. Pero en Washington, D.C., hay un caso aparte: el único bully del patio escolar que jamás maduró, que jamás aprendió consecuencias, y que hoy ocupa —indebidamente y para desgracia del país— la Oficina Oval: Donald Trump.