AYER LOS MANDARON A LA ESCUELA. ANOCHE NO PUDIERON DARLES LAS BUENAS NOCHES.
Imaginen por un momento la casa después de recibir esa noticia. Los zapatos que se quedaron junto a la puerta, un juguete tirado, la ropa que alguien pensaba lavar para el día siguiente. Todo sigue ahí, en su lugar, mientras una mamá y un papá intentan comprender cómo puede seguir existiendo el mundo si su hijo ya no va a regresar.