QUIÉN CUENTA LOS VOTOS, MANDA
Cuando Donald Trump dice que el gobierno federal debería “tomar el control” de las elecciones si los estados “no pueden manejarlas honestamente”, no está improvisando ni exagerando para provocar titulares. Está planteando, de forma deliberada, un cambio radical en la relación entre poder y voto. No se trata de corregir fallas administrativas ni de mejorar procesos. Se trata de trasladar la autoridad electoral a un nivel donde él y su partido concentran más poder político y coercitivo.