Trump Revive a Batista: El Imperio Enseña los Dientes
Donald Trump ama vivir en el pasado. No como nostalgia inocente de abuelo viendo fotos viejas, sino como proyecto político con olor a casino, pólvora y ocupación. En su cabeza, Cuba sigue siendo aquella Habana de Fulgencio Batista: el patio trasero donde los ricos, los famosos y los mafiosos podían jugar a Las Vegas tropical, con apuestas, prostitución, ron, negocios turbios y todos esos vicios que Washington fingía condenar mientras los exportaba con pasaporte diplomático.